Guía para la prevención de riesgos biológicos en el mantenimiento de equipos

Los productos sanitarios activos no implantables (PSANI) son, hoy en día, soporte fundamental de los procesos asistenciales en los centros sanitarios y su gestión compete a todos los agentes involucrados: autoridades y organismos públicos y privados, fabricantes, distribuidores, servicios de mantenimiento y soporte técnico, gestores y profesionales del sector sanitario.

El compromiso de todos con la seguridad de pacientes y personal asistencial y no asistencial es indudable y se refleja en la numerosa normativa que surge con la intención de garantizar la calidad de los servicios sanitarios que repercutirá de forma directa en los usuarios.

La norma UNE 179003 de “Servicios sanitarios. Gestión de riesgos para la seguridad del paciente” nos indica que “la gestión de riesgos debe estar presente en las prácticas y en los procesos de la organización y en particular en los procesos de desarrollo de la política general” y “debe ser tenida en cuenta tanto en el diseño como en la ejecución y mejora de los procesos asistenciales y no asistenciales, con la finalidad de que se reduzca todo aquello que no añada valor al proceso y que pueda ser desencadenante de eventos adversos en el paciente”.

Como parte de estas prácticas, debemos considerar la prevención de riesgos biológicos en todas las etapas del ciclo de descontaminación para organizaciones sanitarias, teniendo en cuenta los procesos de transporte, manipulación y asistencia técnica de los PSANI.

De igual forma, la legislación española, a través de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales y del Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo, nos proporciona un marco legal sobre el que seguir trabajando, teniendo como objetivo la eliminación de los riesgos a los que los profesionales sanitarios y el personal técnico se encuentran expuestos en el ámbito sanitario.

El adecuado control y gestión de los riesgos debe ser prioritario debido a las consecuencias adversas que pueden resultar de una gestión deficiente y, por tanto, la colaboración entre todos los agentes implicados es fundamental para implementar las políticas necesarias: formación adecuada, identificación y puesta en común de buenas prácticas del personal sanitario y técnico, así como la elaboración y seguimiento de procedimientos destinados a minimizar o eliminar los riesgos biológicos valorando la probabilidad de detección, la severidad de sus consecuencias y la frecuencia con que pueden producirse.

http://www.redaccionmedica.com/contenido/images/Gestion_de_Riesgos_Biologicos_nov2014_Fenin.pdf

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